Casalet (campamento rural diurno)
Dos semanas para descubrirse, cuidarse, crear y crecer en plena naturaleza
Durante dos semanas de verano, Lighthouse ha llevado a cabo el Casalet*, una propuesta dirigida a niñas y niños de entre 9 y 12 años con un objetivo muy claro: “Me descubro, me cuido”.
El Casalet nace con el propósito de favorecer el autoconocimiento, la autoexploración y la autoempatía, acompañando a cada participante para que pueda descubrirse en profundidad, reconocer sus emociones, comprender sus necesidades y aprender a cuidarse desde el respeto hacia sí misma.
Al mismo tiempo, entendemos que el crecimiento personal no sucede en solitario. En Lighthouse damos un gran valor a la dimensión comunitaria del aprendizaje: al encuentro con las demás, a la posibilidad de escuchar otras experiencias, conocer otros saberes y descubrir diferentes maneras de sentir, pensar y vivir en el mundo. Creemos que el grupo es un espacio de aprendizaje mutuo, donde cada niña aporta algo único y, a la vez, encuentra en las demás nuevas perspectivas que enriquecen su propia mirada.
Por ello, uno de los pilares del Casalet ha sido la creación de un grupo basado en la confianza, donde cada integrante pudiera sentirse respetada, escuchada y valorada, expresarse con libertad, compartir sus inquietudes, hacer preguntas, equivocarse y aprender sin miedo a ser juzgada. Sentirse acogida por el grupo favorece la autoestima, fortalece el sentimiento de pertenencia y permite que cada una encuentre su propia voz mientras aprende también a escuchar, cuidar y dejarse transformar por las experiencias de las demás.


* En Cataluña, Casal es un término que se refiere a un espacio o programa comunitario, educativo y de ocio, destinado a la infancia y juventud y que normalmente se desarrolla en períodos de vacaciones escolares. Es un espacio diurno de convivencia que dura varios días y que, dependiendo de sus objetivos, combina juegos, talleres, excursiones y actividades al aire libre. En este caso, Lighthouse usa el diminutivo “Casalet” para explicitar su tamaño reducido en cuanto a participantes.

La naturaleza ha sido mucho más que el lugar donde se ha desarrollado el Casalet: ha sido una auténtica compañera de aprendizaje. Rodeadas de bosques de pinos, caminos frondosos, matorrales, plantas aromáticas y suelos cálidos de tierra, las niñas han convivido cada día con el canto de los pájaros, aromas herbales, el zumbido de los insectos y el constante vuelo de las mariposas que llenaban de vida el paisaje. Este entorno vivo y cambiante ha formado parte de su experiencia cotidiana, invitándolas a observar con atención, despertar la curiosidad y conectar con el ritmo de la naturaleza. Cada paseo, cada observación y cada momento de juego o creación al aire libre se ha convertido en una oportunidad para detenerse, escuchar, explorar y dejarse sorprender. Este contacto diario con la naturaleza ha favorecido la curiosidad, la creatividad y el bienestar emocional, ofreciendo un ritmo diferente, más pausado y consciente, que invita a observar con atención, a conectar con una misma y con las demás.
La naturaleza también ha sido fuente de inspiración para las propuestas artísticas, despertando la imaginación y recordándonos que, igual que los ecosistemas crecen gracias a la diversidad y al cuidado mutuo, las personas también florecemos cuando nos sentimos parte de un entorno que nos acoge y nos cuida.


Además, el Casalet ha incorporado la investigación participativa y el grupo se ha adentrado y explorado la Comunicación Transformadora, practicando con herramientas para poder expresar sus ideas y emociones, desarrollar la empatía, fortalecer las relaciones saludables y aprender estrategias para la resolución pacífica de los conflictos o situaciones de tensión.
El arte ha sido uno de los grandes lenguajes del Casalet. Más allá de aprender nuevas técnicas, usar diversidad de materiales o elaborar obras, ha sido una herramienta para pensar, sentir, investigar y comunicar. A través de diferentes propuestas artísticas, las participantes han podido explorar temas complejos desde la creatividad, profundizar en su mundo interior y encontrar nuevas formas de expresar aquello que, en ocasiones, resulta difícil explicar en palabras. El proceso creativo les ha permitido conectar emociones, experiencias e ideas, formular preguntas, imaginar múltiples respuestas y descubrir que no existe una única manera de mirar o interpretar la realidad. Compartir las creaciones con el grupo también ha abierto espacios de diálogo y escucha, favoreciendo una comprensión más profunda de una misma y de las demás. Desde Lighthouse entendemos el arte como un motor de transformación personal y colectivo: un espacio donde la imaginación, la reflexión y la sensibilidad se entrelazan para generar nuevos aprendizajes y fortalecer la capacidad de mirar el mundo con curiosidad, empatía y espíritu crítico.




Seguimos creyendo que el arte, la naturaleza y la participación son herramientas poderosas que pueden acompañar al desarrollo integral de las personas. Durante estas dos semanas hemos compartido mucho más que actividades. Hemos construido un espacio donde cada participante ha podido sentirse escuchada, reconocida y acompañada; un espacio para descubrirse, cuidar la relación consigo misma, con las demás y con el mundo que la rodea, creando, imaginando y creciendo en comunidad.

Lighthouse tiene el convencimiento de que las experiencias que realmente transforman son aquellas que siembran preguntas, fortalecen la confianza y motivan a seguir explorando el mundo —y a sí mismas— con curiosidad, sensibilidad y esperanza.

